Una vida paralela

Sara Morgado Martín de 21 años acaba terminar la Licenciatura de Música en la especialidad de violonchelo. Ha completado su formación musical colaborando en diversas orquestas y grupos de cámara a nivel nacional y europeo consolidándose en la ciudad de Berlín.

Además está muy interesada en el ámbito musical no clásico principalmente en el campo de la improvisación en grupos de heavy, folk y funky.

¿Qué significa para ti tocar el violonchelo?

Me gustaría que fuese mi profesión en el futuro. Empecé a los ocho años, he estado toda mi vida haciéndolo y lo veo como una forma de vida.

¿Crees que la música clásica está bien valorada en España?

No del todo, aunque va mejorando año tras año. Creo que al músico se le infravalora en general respecto a su trabajo y se tiende a pensar que éste no requiere esfuerzo. Considero que debemos alcanzar el nivel que tienen los países del centro de Europa porque es muy superior.

¿La música clásica es aburrida?

Claro que no es aburrida. El problema es que no estamos educados musicalmente desde que somos pequeños y la vida está vinculada hacia otros estilos como el pop, el rock…etc.

Para motivarse con la música clásica y ver que es algo realmente divertido recomiendo los conciertos didácticos tanto para adultos como para niños a los que se puede asistir en las mejores salas de Madrid.

¿Es necesario estudiar mucho para dedicarse profesionalmente?

Mas que estudiar mucho se requiere estudiar con cabeza, es decir, rendir lo máximo en el menor tiempo posible. En realidad somos deportistas, tenemos que ejercitar y estirar de forma adecuada los músculos que vamos a usar y no podemos cargarlos demasiado. Para estudiar adecuadamente hay que tener una rutina diaria que no se puede saltar porque se resiente el cuerpo. Yo he llegado a estudiar trece horas seguidas en un día.

¿Que tipo de sacrificios tiene la música?

Desde pequeña he tenido que compaginar el colegio y el instituto con el violonchelo teniendo un doble trabajo a mi cargo. Me he quitado tiempo para salir con mis amigos y para mi misma. He tenido mucha organización y disciplina desde pequeña y seguro que he madurado más rapidamente. Los problemas actuales que tengo son más de carácter económico porque cuando decidí que la música iba a ser mi profesión, me di cuenta de que tenía que asumir gastos elevados de compra y mantenimiento del instrumento, cursos de perfeccionamiento, fisioterapeutas…etc.

No tenemos ningún tipo de ayudas por parte del Estado y cuando las dan es de manera reducida.

Tengo entendido que a tu instrumento le pusiste un apodo ¿Por qué?

Si(risas) se llama Lucas, en realidad, para mi es como una persona más de mi entorno, va conmigo a todos los sitios. Es un compañero de viaje y tengo un vinculo muy estrecho con él porque paso muchas horas encerrada ensayando. Sin duda siento que forma parte de mi.

Además de música clásica has cultivado otros géneros ¿Qué diferencias existen?

Creo que la música clásica es aplicable a cualquier género. Lo divertido es que improviso y me dejo llevar por el ritmo. A veces eres creativo y te salen cosas muy interesantes. He hecho cosas muy diferentes: estuve en un grupo de folk llamado 3mm(en alemán) con el que empecé a improvisar, pero me gustaba algo más potente y por eso acabe en un grupo de heavy metal (Pink Panthers) y otro de funky (La Pulga Funkera).

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